Nadie podía ver aquellas lágrimas derramándose y mimetizándose con las del cielo
[¿Es acaso que estamos tan cegados como para ver como el cielo sangra lentamente?]
A paso lento seguía mi rumbo, sin mirar sin observar…solo caminaba por caminar….
[¿Qué estas esperando para correr y refugiarte?]
Poco a poco la lluvia cesaba…la gente dejaba sus paraguas y todos aquellos implementos que los cubrían.
Caminaba… seguía caminando como si nada ocurriese, como si nada cambiase
[¿Estamos controlados por un destino?]
Llegué a mi casa, a mi refugio. Me quite el abrigo y la bufanda, las deje sobre un sillón y me dirigí a la cocina. Busque algo para comer, pero preferí no comerlo Decidí bañarme pero ya estaba muy empapado ¿para que mojarme más?
Me cambie la ropa húmeda, seque un poco mi cabello, me senté en el sillón, encendí el televisor y con desgano vi la programación rato después me quede dormido, no soñé, solo dormí. Desperté con el sonido del teléfono, con curiosidad levante el auricular y fingiendo desinterés dije “Aló” el cuál resulto ser un número equivocado.
[¿La monotonía juega con tu voluntad?]
Ya casi terminando el día me dispuse a cenar ¿Qué había? Solo lo que no quise almorzar. Sin deseos de probar aquella repugnante comida de hace dos días mejor Salí por algo de comer, visite varios lugares hasta encontrar un que estuviese vacío
Me senté en la barra, pedí algo barato… algo que simplemente saciase mi hambre. Cuando terminaba de comer a mi lado se sentó una mujer con la ropa sucia y la cara algo maltratada. Trate de no mirarla, de fingir desinterés, pero algo en ella llamaba mi atención. Al ver que aquella mujer estaba por irse me dispuse a seguirla cautelosamente, debía saberlo... ¿Por qué llamaba tanto mi atención? La mujer no caminó mucho hasta llegar a un desvencijado edificio, no pude ver bien a que número de departamento entraba, pero vivía ahí… Ahí en ese mismo lugar, en un lugar no muy apartado de mi casa, mi corazón dio un vuelco ¿comería ella siempre ahí o como yo era la primera vez que iba?
Todos los días siguientes fui a aquel lugar, no por hambre... ni porque la comida fuese deliciosa... solo esperaba verla, cada día, a cada momento se incrementaban más mis deseos de verla, poco a poco ya no solo iba a aquel negocio para encontrarla, sino que iba regularmente a su edificio por si ella aparecía… pero ella… jamás apareció.
Parecía que enloquecería, no podía apartarla de mi mente. Cuando caminaba por las calles repletas de gente creía verla en todos los rostros femeninos que pasaban cerca mio ¿Qué sucedía… estaba enamorado o completamente obsesionado?
Poco a poco mi cuerpo fue sufriendo el desgaste de mi mala alimentación y de mi falta de horas de sueño, pero eso no fue algo que realmente me importase… sin ella ¿de que me servia?
Semanas después caminando cabizbajo…ya casi completamente rendido a encontrarla, a verla que fuese solo una vez más llegué a una panadería, no porque tuviese hambre, solo fui arrastrado hacia ella por su exquisito aroma, al entrar a la panadería la vi., era ella la misma mujer rotosa que vi comer a mi lado, estaba ahora ahí, pensé que su destino estaba escrito junto al mió, que debíamos compartir el resto de nuestras vidas juntos. Tímidamente saque un poco del pan freso y me dirigí hacia ella. Al estar nuevamente cerca pude ver la placa con su nombre “ANDREA”. Ella pesó el pan, me miro directamente a los ojos al entregármelo ¿fue acaso una señal?....